“Si usted desea compartir su testimonio, como paciente, por favor envíelo a secretaria@cancerchile.cl con una foto suya”

Nuevos Testimonios:

No me daré por vencido.

Hola amigos de fundación cancerchile si les escribo es para que sepan que soy una madre de un niño de 13 años que afines del año 2009 le detectaron un tumor en el cerebro el cual arrojo que era un meduloblastoma, para mi y mi familia fue un golpe muy fuerte pero que como familia pudimos afrontar. Gracias a Dios mi hijo ya hace tres meses ha terminado las quimioterapia con gran éxito, ahora estamos con tratamiento de kinesiología por que quedo con secuelas pero gracias a Dios ya va saliendo adelante, ahora nos queda tener fe para que todo siga como hasta ahora la vida es lo mas hermoso que Dios nos pudo dar, hay que dar el último aliento y no dejarse vencer, mi hijo dice que solo Dios es la medicina. les envió una foto de mi hijo para que lo conozcan desde ya me legro mucho que existan fundaciones donde nos expliquen que es el Cáncer. Esperando tener una buena acogida y deseándoles que Dios los bendiga mucho se despide Andrea Carrasco madre de Moisés Campos Carrasco quien hasta ahora no se da por vencido.


La experiencia de vivir con Cáncer.


Luchar por Vivir...

Mi nombre es Ana maría... tengo 50 años y hace diez años vivo con cáncer.. Comenzó por un cáncer de tiroides..a consecuencia de eso he perdido muchas cosas de mi.. Mi única hija mujer... una de mis cuerdas vocales... luego por una metástasis... perdí parte de un pulmón... el útero... y por sobre todo la tranquilidad... pero hay algo que me ha echo seguir adelante.. y es luchar por vivir... porque a pesar de todo la vida es lo mas hermoso que tenemos...hoy soy feliz viendo cada amanecer... y eso me da fuerza .. Se que es una lucha diaria.. pero debemos aferrarnos a los que amamos... y por sobre todo a DIOS..mucha fuerza para todas las las personas que padecen este mal.. bendiciones para todos ...y gracias..


Yo sobreviví al Cáncer.

Alejandro Moya (54)
"Mantener el sentido del humor fue clave"

Me acuerdo que en 1984 la palabra cáncer era mucho más dura que hoy: sentí que todo se acababa y que me habían dictado una sentencia de muerte inapelable. Tenía apenas 28 años cuando el doctor me dijo que tenía un cáncer testicular. Mi primer pensamiento fue para mis dos hijos y mi mujer, que todavía estaba en la universidad.
Sentí miedo, mucho miedo. Luego incertidumbre, rabia y la típica pregunta de "por qué a mí". No sabía si comentarlo con mi familia o guardármelo, y opté por manejarlo con total discreción, al menos, hasta tener una confirmación del pronóstico.

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